miércoles, 18 de noviembre de 2009

Fantasma captado en el Camino Real

Sucedió el dia de ayer: Antes que empezara un evento entre directivos entré al salón Amatitlán del Hotel Westin Camino Real. Me entró la duda al observar que no había ninguna persona que me atenderia, a pesar que tenía instrucciones precisas de cubrir una cena especial.


Caminé por el salón para buscar a algún encargado y escuché claramente las notas de un piano. Al final del salón se encontraba el dichoso piano pero ¿Quién lo tocaba? No había obscuridad muchomenos poca luz, estaba totalmente claro.


En ese momento aproveché para sacar la cámara de video y captarlo: Un fantasma interpretando en un piano. Vean el video.


video











Y si… es una de las pianolas del Museo de los Músicos Invisibles. En un evento reciente se presentaron los dueños y restauradores de estas pianolas para deleitar al público presente… eso es lo bueno de llegar temprano: disfrutar las sorpresas de la vida.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Desde el Cerro Alux

A partir de este momento estamos transmitiendo desde la repetidora de nuestro veinte: Charlie Alfa.


Varios radioaficionados y emprendedores de radio y televisión pudieron haber dicho estas palabras al momento de instalar sus repetidoras o antenas de transmisión en el punto más alto que rodea el Valle de la Ermita: El Cerro Alux.

Siempre me llamo la atención ese conjunto de antenas que velaban desde ese punto el sueño y los quehaceres de los capitalinos. Recuerdo cuando regresaba de los conciertos que dábamos con el Coro Universitario y veía desde el asiento trasero del carro del mayor de nosotros esas luces intermitentes que me invitaban a soñar.

Soñaba pasar una noche oyendo todas las transmisiones oficiales y no oficiales, música, comentarios, noticias e incluso confesiones de los locutores hasta llegar a la madrugada y ver el amanecer desde ese punto. ¿De que se habrán enterado esas antenas repetidoras?

Medio siglo después logré caminar hasta el lugar denominado Senderos de Alux. Un sitio cercano a las antenas pero al mismo tiempo tan lejano de la comunicación tecnológica. El lugar tiene varios caminos interpretativos que hacen disfrutar el silencio, lo verde y lo sincero de la naturaleza.


Su ingreso es fácil: a 200 metros de la pasarela que se ubica después del Mirador de la Carretera Interamericana -yendo a San Lucas Sacatepequez- puedes ingresar a la derecha y subir en carro hasta la entrada. Cuesta Q.10.00 y vale la pena llevar agua, comida y repelente de mosquitos para poder disfrutar el ambiente.


¿Qué puedo decirles? Seria bueno desviarse un día que vayan a donde va todo el mundo y rompan la monotonía de ir a San Lucas, La Antigua o Tecpan. Anímense, es bueno conocer lugares nuevos.


Feliz día, feliz noche y feliz semana.




lunes, 9 de noviembre de 2009

El Club Sanwich más rico




Acababa de cumplir 15 años cuando mi mamá me dijo: ya que te gusta comer… y mucho, te voy a invitar al Hotel Pan American a que probés un Club Sandwich.





No sé el origen exacto de este tipo de emparedado. Mi imaginación socialité hace que invente y recree el origen en un club exclusivo de Inglaterra, Estados Unidos o Francia. Ya sea de tennis, polo, croquet caza o tiro pueden imaginarse un lugar en donde los meseros usaban guantes blancos y se servían las mejores bebidas. Talvez algún aristócrata gordo y lleno de inventiva solicitó un sándwiches especial que llevara todo lo que se les ocurriera a los comensales de ese lugar. Con un vaso de whisky en la rocas, conversando con banqueros, diplomáticos y reconocidos lords dio un gran mordisco al emparedado y preguntó: ¿Cómo le llamarás? Y el gerente del restaurante contestó: Es un sándwich del club – It´s a Club Sandwich!-

Claro, eso no lo pensé la primera vez que visité el Panamerican. Recuerdo que con mi mamá y abuelita ingresé por primera vez a ese hotel. ¿Por qué se llama así? Hace mucho tiempo existía una aerolínea llamada Pan American Airlines –Pan Am, autonombrada como la más experimentada del mundo- , la cual visitaba nuestro país con vuelos comerciales. Pilotos, aeromozas y ejecutivos buscaban un lugar ubicado para las relaciones comerciales, gubernamentales y turisticas de nuestro país. El hotel Panamerican fue el hotel ideal.

Ahora imaginense en los 60´s a un grupo de estudiantes de básicos ubicado en la esquina opuesta del hotel esperando ver salir a las aeromozas con sus uniformes y siempre espectaculares. Uno de esos estudiantes era mi papá.


Con ello quisiera tambien compartirles que el famoso club sándwich y el nostálgico hotel hicieron que me extendiera un poco con este post. ¿Porqué lo considero el más rico? Porque fue el primero. Al igual que consideramos el primero beso como el mejor también considero esta delicia como el que más recuerdos me ha generado. Así que los invito a que apaguen la televisión, se pongan los zapatos, saquen la cámara y visiten este pequeño gran lugar de sorpresas llamado Centro Histórico.


Aparte del club sanwich, les recomiendo el Pie de Coco. Muy delicioso. La foto pudo haber sido mejor, pero estaba más preocupado por comerme mi sanwiche que por ponerlo bonito.



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