miércoles, 8 de agosto de 2012
Otro vuelta al cielo
En la Radio María escuché la historia de un joven quien soñó con un ángel. El ente alado le enseñaba los 3 cuartos principales de la Central de Envíos del Cielo:
En el primero trabajaban con mucha carrera varios ángeles recibiendo los pedidos, oraciones y promesas desde la Tierra, en el segundo salón hay otros tantos organizando los envíos: esperanzas empacadas, esa alegría esperada, recuperaciones de salud, etc.
- ¿y ese salón donde ese ángel solitario recibe poco trabajo? ¿cuál es?
- Es el salón de Confirmaciones – respondió el ángel – Lastimosamente son pocos quienes al recibir lo pedido lo confirman de recibido.
- ¿y como se confirma? – preguntó intrigado el soñador.
- Fácil – dijo el ángel – solo se juntan las manos y dices: Gracias Dios por lo que me has dado.
Al terminar de escuchar quise regresar a casa y contarle la historia a nuestro “arrocito”, pero ya iba llegando al hangar de Helicopteros de Guatemala. Firmé la hoja de reporteros para la cobertura e inició la presentación de una nueva cámara para tomas aéreas.
Periodistas, bloggeros y los famosos invitados para hacer bulto se subieron a los helicópteros como si fuera un juego de carritos chocones. Pacientemente esperé mi turno y uno de los pilotos se me acercó para decirme: ven tu a la par mía.
Sin quererlo fui copiloto. Sobrevolamos la zona 14, Boca del Monte, el Lago de Amatitlán y el Volcán Pacaya. Las bellezas verdes de Guatemala fueron devoradas por mis ojos. Una experiencia invaluable que me moría de ganas contarte y enseñarte con fotos.
Al bajar me sentí distinto.
Fui a entregarle personalmente mi confirmación de recibido: Mi embajadora linda y yo estamos esperando un angelito. Gracias Dios por lo que me has dado.
lunes, 16 de noviembre de 2009
Desde el Cerro Alux

A partir de este momento estamos transmitiendo desde la repetidora de nuestro veinte: Charlie Alfa.
Varios radioaficionados y emprendedores de radio y televisión pudieron haber dicho estas palabras al momento de instalar sus repetidoras o antenas de transmisión en el punto más alto que rodea el Valle de
Siempre me llamo la atención ese conjunto de antenas que velaban desde ese punto el sueño y los quehaceres de los capitalinos. Recuerdo cuando regresaba de los conciertos que dábamos con el Coro Universitario y veía desde el asiento trasero del carro del mayor de nosotros esas luces intermitentes que me invitaban a soñar.
Soñaba pasar una noche oyendo todas las transmisiones oficiales y no oficiales, música, comentarios, noticias e incluso confesiones de los locutores hasta llegar a la madrugada y ver el amanecer desde ese punto. ¿De que se habrán enterado esas antenas repetidoras?


Medio siglo después logré caminar hasta el lugar denominado Senderos de Alux. Un sitio cercano a las antenas pero al mismo tiempo tan lejano de la comunicación tecnológica. El lugar tiene varios caminos interpretativos que hacen disfrutar el silencio, lo verde y lo sincero de la naturaleza.
Su ingreso es fácil: a
¿Qué puedo decirles? Seria bueno desviarse un día que vayan a donde va todo el mundo y rompan la monotonía de ir a San Lucas,
Feliz día, feliz noche y feliz semana.




