Cada vez que salía a cobertura del extinto Suplemento
Sociales en lugar de utilizar el ascensor me iba por las gradas de caracol,
cruzaba el tercer piso y bajaba por la Redacción. Me encantaba ver a las siete
de la noche cómo los periodistas de Nacionales estaban concentrados sus
computadoras y el ambiente tan tormentosamente calmado que existía.
Al cerrar Sociedad me trasladaron al departamento de
Redacción, pero en el tercer nivel.De
esa forma estuve un poco más cerca del acontecer diario y conocer un poco más a
los reporteros y fotógrafos. También recuerdo que al ser estudiante de básicos fui a conocer el antiguo Aula 2000 y lo único que conocí fue la recepción pero a lo lejos veía a todos los periodistas del medio inmersos en su trabajo.
A partir de hoy estoy en el segundo nivel. En lugar de bajar
pienso que subo. Dios me ha dado la oportunidad de escalar y seguir en una
empresa tan importante en el gremio periodístico con 63 años de existencia.
Salas de redacciones hay tan grandes como la de La Nación, de Costa Rica, o
la de El País, de España,pero esta es la que estoy más
contento. La que Dios me colocó por el momento, en donde cada día trabajaré por
mi Pequeño Gran Explorador y en donde tendré una ventana para pensar en mi Embajadora
Linda.
La visité el viernes 24 de julio por motivos de trabajo: Cubrí la inauguración oficial de la VI Feria Internacional del Libro en Guatemala, efectuada en el Parque de La Industria y dos cosas me llamaron la atención:
La comitiva presidencial y la maquinaria estatal-burocrática-comunicativa que trae consigo. A mi criterio pienso que es demasiado personal tener dos fotógrafos oficiales, camarógrafos y demás personajes que acompañaban al actual presidente, pero si las culebras no comieran ratas desaparecerían.
La apertura de los hermanos costarricenses a la cultura y educación. Platiqué con la embajadora de Costa Rica en Guatemala, Lidiette Brenes, y confirmé el gusto del tico para compartir las bellezas de su país y tender la mano al turista extranjero.
Ayer domingo visité de nuevo la feria como “persona normal”, sin cámara, sin uniforme, sin protocolo y con el tiempo suficiente para buscar y encontrar tesoros literarios.
En verdad me siento cómodo de decirlo: Invito a todos a visitar la VI Feria Internacional del Libro en Guatemala. Se celebra del 24 de julio al 2 de agosto en el Parque de la industria, en los salones 4, 5, y 6 –El 4 tiene toda la oferta literaria disponible para todos los gustos, el 5 libros y actividades para niños, y el 6 puestos de comida para aprovechar a descansar y deleitarse con las compras para quienes tienen la costumbre de leer mientras comen.
Por mi parte me gustaron varios detalles que invitan a visitarla:
- Con Q.15.00 de parqueo y Q.5.00 de entrada –Q.1.00 para niños- pueden pasar un buen tiempo buscando el libro que les gustaría leer, encontrar algo interesante o diferente, comprar – o comprarse- un regalo por anticipado, aprovechar ofertas e incluso encontrarse con gente conocida.
- Al ingresar a cada stand todos los representantes de las diferentes casas editoras respetan al cliente-lector. Saben a que llega uno y no lo interrumpen con un: ¿busca algo en especial?.No tengan pena en preguntar por el autor, titulo o materia, bien lo ayudan en encontrar lo que uno busca.
- La interacción del publico-lector me encanto. No era un mercado; cada uno buscaba lo suyo, respetaba los gustos de cada quien.
- Esto seguramente les gustara: Buenas ofertas. Talvez sean de un 10% o un 20% a lo sumo pero si se tiene tiempo se encuentra.
Por lo pronto les comento que no salí con las manos vacías me llevé Las obras completas, de A gusto Monterroso; Las Mil y una noches –Anonimo; Leyendas y Narraciones, de Gustavo Adolfo Bequer; Los funerales de Mama Grande, de Garcia Marquez,, y La Diplomacia, Henry Kissinger.
Así que apaguen la televisión, desconéctense de sus “amigos” de Facebook, descansen sus ojos de la pantalla de la laptop y conviértanse en niños grandes: compren un buen libro, léanlo y viajen a donde quieran… claro, si quieren.