La diferencia entre un hombre y otro es que la mayoría se limita a observar el paso de los triunfadores…
Hasta ayer no tenía la definición de inexplicable. Con todo y las fotos, videos, recuerdos, etc. no sé como contarles sobre la experiencia de subir al Volcán Pacaya.
Después de perdernos 2 veces – si, dos veces y en carro – llegamos al punto de salida. Con muchos ánimos, miedos y deseo de conocer lo que hemos oído hablar dispusimos a las 9 am subir. Sé que se tarda menos pero en las tres horas que caminamos nos disfrutamos el viaje. Pequeños descansos observando el paisaje, oyendo ruidos propios de la región y respirando un ambiente tan único como lo es allá. 
Llegamos a los 2,240 metros de altura y vimos como caían las piedras del volcán. La verdad no es lo mismo contarlo que estar ahí… y mucho menos es lo mismo cuando bajas y descubres a los que te siguen… ellos descubrirán lo que uno descubrió.
Como bien expresa David: “ahora ya puedo decir ¡Pacaya Yeah!”
**Para ver los videos es recomendable que le bajen volumen porque el viento es el locutor del reportaje.